No voy a ayudarte a aguantar más, ni a esforzarte más, ni a decir las cosas perfectamente para que el otro cambie.
Quiero acompañarte a volver a ti,
a entenderte, a sostenerte, a escucharte,
a expresarte,
a habitar tu vida con más presencia y,
desde ahí, transformar la forma en la que amas, comunicas y te vinculas.
Porque cuando tú vuelves a ocupar tu lugar, la relación deja de ser una jaula y puede convertirse en un lugar más real, más consciente, más libre, más vivo.
Y si no se puede, tendrás la claridad y la paz para verlo desde ti.
Mi deseo es que no tengas que elegir entre amar y ser tú.
Puedes aprender a amar sin perderte, a comunicarte sin traicionarte, a cuidar la relación sin abandonarte.
Puedes volver a ocupar tu vida y desde ahí,
amar sin desaparecer.